¿PARA QUE CREÓ DIOS A LAS PERSONAS?
Las personas ocupan un lugar único en la creación: "están hecho a imagen de Dios"; en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material; es creado "hombre y mujer"; Dios lo estableció en la amistad con él.
Dios nos ha dado capacidades y dones para que nos adaptemos al mundo y su creación (la piel cambia, para dar protección, confeccionamos ropa para protegernos del frío, utilizamos gafas para ver mejor…etc).
Dios preparó a nuestro cuerpo con los mecanismos necesarios para su existencia, y nos dio corazón y cerebro para, amar y experimentar los sentimientos que dignifican el Amor, como: la caridad, la fraternidad, etc. Conozcamos de Su Amor y el Amor con el que nos creó.
Dios nos creó para ser felices y cuidar de su creación.
DOMUND: JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
El Domund es el día en que, de un modo especial, la Iglesia
universal reza por los misioneros y colabora con las misiones.
Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de octubre,
el “mes de las misiones”.
#DOMUND
“Uno en Cristo, unidos en la misión”
Ser cristianos es vivir una vida de unión con Cristo a
través de la escucha de su palabra, de la oración y de los sacramentos. Cuanto
más unidos estemos a Jesús, más unidos estaremos entre nosotros, y podremos
cumplir la misión por Él encomendada: “Que todos sean uno… para que el mundo
crea” (Jn 17,21).
“La unidad misionera, obviamente, no debe entenderse como
uniformidad, sino como convergencia de los diferentes carismas con el mismo
objetivo: hacer visible el amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con
Él” (León XIV). Cada cual según su vocación, todos los bautizados participamos
en la misión: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo” (beato
Paolo Manna).
Este Domund no es el primero de León XIV, es el segundo;
pero sí es el primero en el que él es quien elige el lema y quien escribe el
mensaje que nos sirve de guion para todas las propuestas que hacemos en esta
Jornada Mundial de las Misiones, que en 2026 cumple cien años. El lema, “Uno en
Cristo, unidos en la misión”, nos recuerda necesariamente el que el Santo Padre
eligió para su pontificado y, anteriormente, como lema episcopal: “In Illo uno
unum” (“En el único [Cristo] somos uno”). Toma estas palabras del sermón de san
Agustín sobre el salmo 127, en el que explica que, “aunque los cristianos somos
muchos, en el único Cristo somos uno”.
Me parece impresionante que, en un momento de la historia en
el que hay tanta división, tanta sed de venganza, tanta confrontación, el Papa,
con san Agustín, ponga la mirada en la unidad, ¡y no en cualquiera!: en la
unidad que nos da Cristo. Podríamos parafrasear el dicho del Señor: “La paz os
dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo” (Jn 14,27). La paz, la
unidad que nos da el Señor no es la de este mundo, en el que el egoísmo, la
soberbia, la avaricia y la ira están queriendo siempre imponer su criterio; es
la paz, es la unidad, es la fraternidad que da el amor de Dios.
En este Domund 2026 ojalá los creyentes seamos capaces de
descubrirnos como parte de un solo pueblo, de una sola familia, de un solo
cuerpo, de un solo corazón: el pueblo de los redimidos, la familia de los hijos
de Dios, el cuerpo de Cristo Cabeza, el corazón que palpita con el amor de Dios.
El Domund no es una llamada a la caridad, a la solidaridad, a la colaboración;
la Jornada Mundial de las Misiones es otra cosa. Es reconocernos necesitados
unos de otros, responsables unos de otros, llamados todos con una misma
vocación: vocación a la misión. Cada uno en su sitio, con la vocación concreta
y particular a la que el Señor le ha llamado, en las condiciones que le ha
tocado vivir, pero con una misión común: hacer presente el reino de Dios entre
los hombres, dar a conocer el inmenso amor de Dios por cada uno y por todos.
En toda labor hay a quien le toca dar la cara, a quien le
toca escribir los argumentos, a quien le toca pensar cómo hacerlo más creíble,
a quien le toca transformar lo pensado en imágenes… Cada uno es responsable de
lo que le ha correspondido, pero solo cuando todos realizan lo suyo, la obra,
lo comprometido… ¡se hace realidad! Santa Teresa de Calcuta lo expresaba con
una frase muy sencilla que me gusta repetir: “Lo que yo puedo, tú no puedes; lo
que tú puedes, yo no puedo… ¡Juntos haremos algo hermoso para Dios!”.
Todos los bautizados somos uno, cada uno con su cadaunada,
pero todos formando una unidad. Siendo conscientes, en palabras del papa
Francisco, de que “el todo es más que las partes, y también es más que la mera
suma de ellas… El Evangelio tiene un criterio de totalidad que le es inherente:
no termina de ser Buena Noticia hasta que no es anunciado a todos, hasta que no
fecunda y sana todas las dimensiones del hombre, y hasta que no integra a todos
los hombres en la mesa del Reino. El todo es superior a la parte” (EG 235,
237).
Este Papa, León XIV, ha apostado por la unidad, por promover la conciencia de que el amor de Dios puede vencer toda enemistad o enfrentamiento, puede apagar la sed del poseer y del sobresalir…; y la misión de la Iglesia es un modo concreto de mostrar que eso no es solo posible: ¡es necesario! Y es algo que se da ya entre quienes tienen conciencia de que Cristo vale la pena.
Por lo tanto, yo, que escribo este artículo, como cada uno
de sus posibles lectores, ¡formamos una sola realidad con Cristo! Y cada uno de
nosotros debemos sentir el peso y la responsabilidad de que Jesús sea conocido
y amado por toda la humanidad. El enfermo que ofrece sus fragilidades y sus
dolores por la misión; las religiosas de clausura que en este mes de octubre
redoblan la oración y el sacrificio por los misioneros; los misioneros que han
partido de sus pueblos y patrias para ir a predicar la buena nueva del
Evangelio a lugares lejanos; los niños que en la oración de la mañana piden a
la Virgen que proteja a quienes fueron enviados a la misión; tú y yo, que, como
decía un obispo español, “fíjate si somos pobres que lo único que podemos dar
es dinero” para la misión de la Iglesia…, ¡todos tenemos una misión común!
¡Todos somos misioneros!
León XIV nos ha propuesto un lema. Pero quizás haya que
decir que León XIV nos ha propuesto un reto: ¡que todos nos sintamos partícipes
de una misma y única misión, llevar a Cristo hasta los confines de la tierra!
JORNADA MUNDIAL DE LAS MISIONES
En este 2026 el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) cumple 100 años.
100 años contigo, haciéndote partícipe de la misión, y abriendo tu corazón hasta los confines de la Tierra.
100 años por ellos, por los miles de hombres y mujeres que viven en los territorios de misión, y que gracias al Domund están pudiendo recibir la Buena Noticia.
100 años para Él, el primer misionero, que ha querido que todos los hombres se salven, y para eso cuenta con cada uno de nosotros, los bautizados.
Gracias por hacer posible cada año que Cristo sea más conocido y amado en todo el mundo.
































