Jesús regresó de entre los muertos - resucitó y estuvo 40 días con su discípulos. Él les dio muchas instrucciones y les habló sobre el reino de Dios.
Él dijo, "Dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. Recibirán su poder y contarán mi historia a la gente de Jerusalén y en todas partes del mundo."
Jesús bendijo a sus discípulos y mientras ellos lo miraban, fue elevado hasta que una nube lo ocultó de su vista. Dos hombres aparecieron y les dijeron que Jesús había ascendido al cielo, pero que Este volvería de la misma manera en que se había ido.
El origen de las Cruces de Mayo: "vestir la Santa
Cruz"
El origen de las Cruces de Mayo se remonta a la cruz que
"vistió" Santa Elena, quien fue madre del Emperador Constantino. En
este aspecto, se cuenta que se encontró con diversas cruces y las fue probando
para situar a un fallecido en ella. No obstante, esta persona resucitó y,
entonces, Santa Elena decidió vestir esa cruz que se había quedado desnuda.
El 3 de mayo se conmemora el Día de la Santa Cruz,
instituida en el siglo IV. Esta tradición popular, que tiene sus orígenes muy
antiguos en Jerusalén, se sigue festejando en varios pueblos de habla hispana.
En muchos de estos lugares adornan las cruces con
coloridas flores, se realizan procesiones, cantos y bailes.
Se dice que por el siglo IV el pagano Constantino tenía
que enfrentar una terrible batalla contra el perseguidor Majencio. La noche
anterior al suceso tuvo un sueño en la que vio una cruz luminosa en los aires y
escuchó una voz que le dijo: «Con este signo vencerás«. Al empezar la batalla
mandó colocar la cruz en varias banderas de los batallones y exclamó:
"Confío en Cristo en quien cree mi madre Elena".
La victoria fue total, Constantino llegó a ser emperador
y dio libertad a los cristianos.
Por lo que, la historia narra que Santa Elena, madre del
emperador, pidió permiso a su hijo y fue a Jerusalén a buscar la Santa Cruz en
la que Cristo murió. Después de muchas excavaciones encontró tres cruces y no
sabían cómo distinguir cuál era de Jesús.
Es así que llevaron a una mujer agonizante, quien al
tocar la primera cruz se agravó más con su enfermedad. En la segunda cruz, la
enferma se mantuvo igual, pero al tocar el tercer madero, recuperó la salud.
Todos los hombres tienen una madre. También Jesús nació de una madre, la Virgen María.
María era hija de Ana y Joaquín, era una joven sencilla que esperaba fielmente la venida del Mesías, el salvador, que Dios les había prometido a través de los profetas. Era una joven que desde niña rezó mucho y que confiaba en Dios.
La virgen María creyó en la Palabra de Dios que le anunció el ángel Gabriel, y de inmediato dejó sus proyectos, tareas y compromisos para hacer lo que Dios le estaba pidiendo. Ella le respondió al ángel: “yo soy la esclava del Señor” y con alegría puso su vida al servicio de Dios.
María fue la primera discípula que sigue a Jesús, lo acompaña y lo escucha desde su nacimiento, pasando por la cruz y la resurrección. Sólo así encontró finalmente a Aquél que la amó desde siempre.
A través de nuestra madre queremos acercar a los más pequeños a Dios.
ACTIVIDAD:
Día de la Madre el primer domingo del mes de mayo.
Festejar a las madres es una tradición conocida ya en el Neolítico y que se traslada a la antigua Grecia, donde se rendían honores a la dios Rea, esposa de Crono y madre de Zeus (el dios supremo), Poseidón y Hades. Los romanos identificaron a la diosa Cibeles, de origen frigio, la reencarnación de Rea y la consideraban la Madre de la Tierra. A esta poderosa diosa se la asociaba con la fertilidad y le rendían culto como protectora de los romanos en la guerra. Los dos leones que la acompañan simbolizan su naturaleza salvaje y guerrera.
Una fiesta religiosa
El cristianismo transformó esta fiesta pagana en una celebración para honrar a la Virgen María. En nuestro país, a partir de una iniciativa del Frente de Juventudes, en 1939 se estableció el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, como el Día de la Madre.
Fiesta comercial y popular
En España, el mes de mayo es el mes de la Virgen María y la tradición católica mantiene diversas celebraciones en honor a la madre de Jesús en esas fechas. Sin embargo, la elección del primer domingo de este mes como Día de la Madre no es una fiesta religiosa, en realidad tiene un carácter comercial y popular, auspiciada por unos grandes almacenes.
Finalmente la Iglesia católica optó por trasladar la festividad al primer domingo de mayo para darle una visión más religiosa y recuperar el auténtico carácter de la fiesta de la Inmaculada del 8 de diciembre. En cualquier caso el Día de la Madre nunca ha sido declarado fiesta oficial.
San Jorge siempre ha estado muy unido a la fuerza de superación y contra la tiranía.- Hay muchas leyendas en torno a este santo que tanto fue venerado en Europa, sobre todo, en época medieval. Este venerable se une a la leyenda con el dragón que acaba muerto bajo el ataque del santo montado encima de un caballo blanco. Es decir, el triunfo del bien sobre el mal. Vamos a conocer un poco la historia de San Jorge, unido a las cruzadas, a las leyendas medievales y a la defensa del pueblo cristiano contra los ataques de los infieles. Queremos destacar que hay muchas versiones.
LA LEYENDA DE SAN JORGE Y EL DRAGÓN:
Siendo un joven oficial en tierras de Libia, estuvo la ciudad de Silca o Silene, donde acudían a veces dragones. Cuenta la leyenda que un dragón, estuvo atacando Silca durante un periodo de tiempo. El dragón era muy feroz y se llevaba niños, jóvenes y mujeres que acababan muertos. Un buen día, según cuenta la leyenda, el dragón exigió que le entregarán a la bella hija del Rey de Silene. El monarca horrorizado ofreció al dragón todas las bellas pertenencias que tenía a cambio de la vida de su hija. El pueblo se indignó de aquellas palabras y exigió al rey que entregara a su hija ya que ellos habían perdido a sus hijos y seres queridos durante los ataques del dragón a la población. Pero el rey no quería aquella muerte horrible para su hija. Para apaciguar los deseos del pueblo, el monarca aceptó entregarle a la princesa.
La bendijo y la dejó a fuera de las murallas de su ciudad para que el dragón la recogiera.
San Jorge que en ese momento llegó a la ciudad se encontró con la bella joven a la que le preguntó que ocurría puesto que lloraba desconsolada. La doncella le respondió a sus preguntas como pudo. San Jorge le ofreció su ayuda y su protección. En ese momento, justamente, llegó el dragón enfurecido que salía del lago donde vivía. Rápidamente St. Jorge montó sobre su caballo y sacó su espada y con mucho coraje se le enfrentó. Mientras luchaba se encomendó a Dios ofreciéndole aquella bestia del mal a cambio de la victoria. En su armadura el símbolo de la cruz en blanco lucía sobre su pecho y mientras el enfrentamiento, St. Jorge seguía abogándose al todo poderoso.
Una vez que pudo controlar al animal, St. Jorge pidió a la princesa que atara al cuello del dragón su cinturón y así lo hizo la joven. Los villanos (la gente del pueblo) que siguieron el combate desde las murallas salieron a ver muerto al dragón. Cargaron en carro a la bestia mitológica todavía viva, adormecida, a causa del impacto del caballero cristiano con su espada.
Una vez en la ciudad, ante toda la población y del rey, San Jorge les dijo:
“El monstruo está dormido, no despertará, pero Dios quiere que le honréis recibiendo el sacramento del bautismo. Dejad vuestras creencias y entregaros al dios de los cristianos y a cambio yo mataré al dragón con mi espada”. Enseguida que el dragón parecía que iba despertando la gente se horrorizó y se dejaron bautizar por el santo.
En cuando el dragón despertó, San Jorge montó en su caballo y con un su espada atravesó al dragón, cayendo éste desplomado al suelo. Su sangre se escampó por todo y de rodillas St. Jorge entregó a Dios su victoria.
En España, este santo vino de la mano del rey aragonés, Pedro I, que parece ser, se le apareció durante la batalla de Alcóraz (Huesca) en el año 1096. Pedro II fue quien fundó en el año 1202 la orden militar de San Jorge en un castillo de Tarragona. Su hijo, Jaime I “El Conquistador” también habla de St. Jorge en su libro de hechos, en la que relata que se le apareció el santo cuando estaba conquistando Mallorca y Valencia. Desde entonces, su leyenda está muy vinculada a la corona de Aragón. San Jorge fue siempre el segundo patrón de Cataluña, después de Sant Jaume y el primero de Aragón, y adoptado como uno de los santos más venerados de la costa levantina española.
ACTIVIDAD:
Haz un dibujo de la leyenda de San Jorge
El 23 de abril se celebra el día internacional del libro y como no podía ser de otra forma nos unimos a esta celebración, porque creemos en la importancia de la adquisición del hábito de la lectura y para que nuestro alumnado se inicie en el conocimiento de nuestro Libro Sagrado.
La Biblia es una colección o recopilación de libros sagrados, que contiene las historias, doctrinas, códigos y tradiciones que orientan a los cristianos, con base en la tradición judía (Antiguo Testamento) y el anuncio del Evangelio (Nuevo Testamento).
Biblia es un término procedente de la palabra griega βιβλίον (biblíon), que significa rollo, papiro o libro, y de la expresión griega τὰ βιβλία τὰ ἅγια (ta biblía ta hágia), que significa libros sagrados.
La Biblia cristiana se divide en dos partes principales: el Antiguo y el Nuevo Testamento. Testamento (berith en hebreo) significa alianza, pacto o contrato. Cada uno de ellos reúne una colección de textos sagrados. Conozcamos algunos detalles esenciales.
La Biblia no es un compendio de cuentos infantiles, ni sus personajes son superhéroes. Si no que cuenta historias de personas y lugares concretos que tuvieron una relación con Dios.
Todos los pasajes bíblicos nos acercan a la historia del trato de Dios con los hombres, así que es necesario que los niños entiendan que de su lectura deben extraer una lección de vida. La Biblia, como es Palabra de Dios, nos habla.
El relato bíblico sobre el camino de Emaús nos cuenta cómo después de que Jesús resucitó se apareció a dos discípulos que se dirigían a un pueblo llamado Emaús. ¡De ahí viene el nombre del relato!
¿Por qué los discípulos no reconocieron a Jesús?
Aunque durante el camino estuvieron conversando los discípulos estaban tan tristes y desanimados, que su tristeza no les permitió reconocer que quien caminaba con ellos era el mismo Jesús.
¿Por qué estaban tristes los discípulos?
La tristeza de los discípulos se debía a que ellos creían que Jesús había muerto. Los discípulos habían escuchado que unos ángeles habían anunciado que Jesús no estaba muerto, que había resucitado, pero ellos se negaban a creerlo porque no tenían pruebas de que Jesús estuviera vivo.
¿Qué pasó después?
Jesús continuó caminando y conversando con ellos durante todo el camino hasta que llegó la hora de detenerse porque la noche se acercaba.
Jesús planeaba seguir caminando pero los discípulos lo invitaron a quedarse con ellos y Jesús aceptó.
Durante la cena ocurrió algo inesperado, algo que cambiaría la tristeza de los discípulos para siempre...
Relato completo, Lc 24,13-35:
Luego que Jesús murió en la cruz, ¡resucitó tres días después!
Algunas mujeres fueron a la tumba de Jesús y la encontraron vacía.
Algunos ángeles les dijeron: "¡Jesús no está aquí! ¡Está vivo de nuevo!" La mujer corrió hacia los discípulos y les contó lo sucedido.
Ese mismo día, dos discípulos caminaban hacia un pueblo llamado Emaús. Estaban charlando sobre todo lo que había pasado.
Un hombre se acercó y comenzó a caminar con ellos. ¡Era Jesús!
Pero a los dos hombres se les impidió reconocerlo.
Jesús preguntó a los dos hombres. "¿De qué estás hablando?"
Los hombres empezaron a hablar con Jesús, acerca de Jesús. Estaban tristes por Su muerte.
Jesús comenzó a explicar el Antiguo Testamento a los hombres y todo lo que enseñaba acerca de Él.
A medida que se acercaban al pueblo, Jesús siguió caminando como si fuera más lejos. Pero siguieron rogándole: "¡Por favor, quédate con nosotros! Pronto oscurecerá".
Cuando Jesús estaba sentado con ellos a la mesa, tomó un poco de pan, dijo una oración, lo partió en pedazos y comenzó a repartirlo.
De repente, se dieron cuenta de que era Jesús, ¡pero luego desapareció justo en frente de sus ojos!
Los hombres se apresuraron a regresar a Jerusalén para ver a los otros discípulos.
Cuando llegaron allí, vieron a los once discípulos y a los demás con ellos. Los discípulos dijeron a los hombres: "¡Es verdad! ¡El Señor ha vuelto a la vida y se mostró a Simón!"
Luego, los dos compartieron la historia de su viaje, y cómo se habían encontrado con Jesús y ¡solo supieron que era Él cuando partió el pan!
Todos estaban asombrados por las buenas noticias.
Los discípulos de Emaús, cuando caminaban con sus dudas y
bajo la tentación del desánimo, escucharon las palabras consoladoras de Jesús.
Cristo les hizo ver que, en muchas ocasiones, sus caminos no son los nuestros.
Por eso, es necesario vivir con una fe profunda y luminosa que nos lleve a la
aceptación amorosa de la voluntad de Dios en nuestra vida. Justamente en la
Eucaristía encontramos el consuelo y la fuerza para seguir luchando aún en
medio de las dificultades y contrariedades de la vida.
Los discípulos de Emaús, cuando caminaban con sus dudas y bajo la tentación del desánimo, escucharon las palabras consoladoras de Jesús. Cristo les hizo ver que, en muchas ocasiones, sus caminos no son los nuestros. Por eso, es necesario vivir con una fe profunda y luminosa que nos lleve a la aceptación amorosa de la voluntad de Dios en nuestra vida. Justamente en la Eucaristía encontramos el consuelo y la fuerza para seguir luchando aún en medio de las dificultades y contrariedades de la vida.
TE CONOCIMOS, SEÑOR, AL PARTIR EL PAN
Andando por el camino, te tropezamos, Señor,
te hiciste el encontradizo, nos diste conversación,
El tiempo pascual comprende cincuenta días (en griego =
"pentecostés", vividos y celebrados como un solo día: "los
cincuenta días que median entre el domingo de la Resurrección hasta el domingo
de Pentecostés se han de celebrar con alegría y júbilo, como si se tratara de
un solo y único día festivo, como un gran domingo" (Normas Universales del
Año Litúrgico, n 22).
El tiempo pascual es el más fuerte de todo el año, que se
inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas hasta
Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado el año,
que se inaugura en la Vigilia Pascual y se celebra durante siete semanas, hasta
Pentecostés. Es la Pascua (paso) de Cristo, del Señor, que ha pasado de la
muerte a la vida, a su existencia definitiva y gloriosa. Es la pascua también
de la Iglesia, su Cuerpo, que es introducida en la Vida Nueva de su Señor por
medio del Espíritu que Cristo le dio el día del primer Pentecostés. El origen
de esta cincuentena se remonta a los orígenes del Año litúrgico.
Los judíos tenían ya la "fiesta de las semanas"
(ver Dt 16,9-10), fiesta inicialmente agrícola y luego conmemorativa de la
Alianza en el Sinaí, a los cincuenta días de la Pascua. Los cristianos
organizaron muy pronto siete semanas, pero para prolongar la alegría de la
Resurrección y para celebrarla al final de los cincuenta días la fiesta de
Pentecostés: el don del Espíritu Santo. Ya en el siglo II tenemos el testimonio
de Tertuliano que habla de que en este espacio no se ayuna, sino que se vive
una prolongada alegría.
La liturgia insiste mucho en el carácter unitario de estas
siete semanas. La primera semana es la "octava de Pascua', en la que ya
por tradición los bautizados en la Vigilia Pascual, eran introducidos a una más
profunda sintonía con el Misterio de Cristo que la liturgia celebra. La
"octava de Pascua" termina con el domingo de la octava, llamado
"in albis", porque ese día los recién bautizados deponían en otros
tiempos los vestidos blancos recibidos el día de su Bautismo.
Dentro de la Cincuentena se celebra la Ascensión del Señor,
ahora no necesariamente a los cuarenta días de la Pascua, sino el domingo
séptimo de Pascua, porque la preocupación no es tanto cronológica sino
teológica, y la Ascensión pertenece sencillamente al misterio de la Pascua del
Señor. Y concluye todo con la donación del Espíritu en Pentecostés.
La unidad de la Cincuentena que da también subrayada por la
presencia del Cirio Pascual encendido en todas las celebraciones, hasta el
domingo de Pentecostés. Los varios domingos no se llaman, como antes, por
ejemplo, "domingo III después de Pascua", sino "domingo III de
Pascua". Las celebraciones litúrgicas de esa Cincuentena expresan y nos
ayudan a vivir el misterio pascual comunicado a los discípulos del Señor Jesús.
Las lecturas de la Palabra de Dios de los ocho domingos de
este Tiempo en la Santa Misa están organizadas con esa intención. La primera
lectura es siempre de los Hechos de los Apóstoles, la historia de la primitiva
Iglesia que, en medio de sus debilidades, vivió y difundió la Pascua del Señor
Jesús. La segunda lectura cambia según los tres ciclos: la primera carta de San
Pedro, la primera carta de San Juan y el libro del Apocalipsis.
Jueves Santo: este día se conmemoran varios hechos de gran importancia, como la Última cena que Jesús compartió con sus discípulos en la que instituyó la Eucaristía: el pan y el vino como símbolo del cuerpo y la sangre de Jesús. Ese día, tradicionalmente también se recuerda el lavatorio de pies, que actualmente realizan los sacerdotes del mundo.
ACTIVIDAD:
Viernes Santo: Se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Se celebra el Vía Crucis, en el que se recorren las 14 estaciones que representan el camino de Jesús al Calvario.
¿Qué es el Vía Crucis y por qué lo hacemos en Semana Santa?
En este video se explica de manera sencilla para niños el significado del Vía Crucis y cada una de sus 14 estaciones